Cuando el camión de la basura compacta en la puerta de casa

Ese ruido a botella rota junto con motor de tractor acelerando, cada vez que quiero ver la tele tranquilo, me saca, me rompe la paciencia, pone a prueba mi armonía y logra sacar lo peor de adentro mío. Porque pasa en el momento justo, cuando estoy por quedarme dormido o cuando se da el diálogo justo en el desenlace de la película o serie que estoy mirando.

Ya lo tienen planeado, me vienen estudiando desde hace años. Los basureros se complotaron y entrenaron para alcanzar el objetivo de dejarme al borde de la locura y de hacerme creer que el gremio ese está en contra mío.

Pero tranquilos, a no preocuparse, porque cuando sea presidente voy a prohibir a los camiones de basura. Y que los basureros, que disfrutan del ruido como los sudafricanos gozan con el "avejeo" de las bubuzelas, se busquen un sonajero para ocupar el espacio de silencio que va a quedar en sus cabezas.

Los odio tanto...