Los call centers de atención al cliente me quitan años de vida

Hay pocas cosas que me levanten tanto la temperatura del cuello como lo hacen los pobres empleados de los call centers de atención al cliente de las deficientes empresas de servicios de nuestro país. En especial hay dos, con quienes llega un punto en el que empiezo a desear internamente que me sigan dando la contra para poder gritar cada vez con más furia. Y esos dos son los de Telecentro y los de Cablevisión. Con ambos tengo acumuladas muchísimas horas de discusión y centenares de glosarios de puteadas.

Del otro lado, en la vereda de enfrente, una mención aparte para Telmex (ahora Claro-Telmex), empresa de la que estoy feliz de contar como proveedora por su eterna buena atención y, hasta me animaría a decir, honestidad. No me refiero a una honestidad como la de un cartonero que devuelve un fangote de plata que encontró en una bolsa de basura, sino a un aspecto mucho más marketinero pero que ninguna otra empresa que yo conozca implementa en la Argentina y que sin embargo le haría tanto bien a los consumidores como a ellas mismas porque fidelizarían a su público como a un ejército fundamentalista. Si, porque mis amigos de Telmex me llaman cada vez que hay un nuevo plan con el que puedo ahorrar más y pagar menos. Si, aunque suene increíble, ya recibí tres llamados desde que soy cliente, con propuestas de nuevos planes más baratos para lo que consumo habitualmente. Y otras tantas me llamaron solo para saber si estaba conforme con el servicio que me estaban dando o si tenía algún reclamo o sugerencia para hacer. Casi que me enamoré...

Volviendo a mi odio, a mi bronca, a mi grito desesperado, quiero decir que ya ni me gustaría que Telecentro o Cablevisión sean como Telmex. Simplemente porque no les creería, porque ya se cansaron de robarme y odio ser esclavo de tener que optar solo por ver quién me afana menos. No veo la hora de poder tener televisión digital abierta y poder ver Sony y Warner por internet (los únicos dos canales de cable que miro y que no puedo ver hoy online). Ya abandoné sus servicios de banda ancha y, créanme, me sentí liberado, como cuando al perro que está en penitencia en el patio le abren nuevamente la puerta de la casa para que vuelva a entrar.

Mi última bronca fue la semana pasada. Telecentro no me da internet desde noviembre del 2010. Sin embargo, oficialmente dejó de proveerme servicio desde febrero, cuando decidieron unilateralmente cortarme el servicio sin notificación previa alguna. Aclaro que hasta Enero pagué religiosamente, aunque no tuviera servicio, como bien abonado, "primero pago y después reclamo". Ya sé que la Ley de Defensa del Consumidor (24240) no dice nada de que haya que hacer eso, pero por las dudas... mi aporte como buen ciudadano consiste en intentar hacer las cosas por las buenas.

Llamé a Telecentro, hice el reclamo, y vino un técnico. La segunda vez, porque la primera me plantaron. Me había pedido el día en el trabajo, pero el trabajador de Telecentro supongo que hizo lo mismo y nunca pasó por casa. Había esperado 8 días porque los turnos se daban de una semana a la otra. La segunda visita vino una semana después (15 días desde el primer día de reclamo, que lo hice 15 días después de comenzar con intermitencias en la señal y que no reclamé de entrada porque pensé que sería algo pasajero). Es decir, un mes después de que empecé con los problemas vino el técnico a casa. ¿El motivo de la falla? La explicación que me dio fue "por culpa del router". "Perdón, pero hace dos años que tengo router y nunca pasó nada" contesté yo. Entonces el técnico de Telecentro me contestó que la empresa manda poca señal para que haya intermitencias en las casas con routers porque sino los abonados comparten señal. WTF!!!!??? Si, tal cual, para que no tenga router me mandan poca señal, insuficiente inclusive para mi computadora. "¡Pero si yo pago el servicio y a mi nunca me avisaron nada de que no podía tener WI-FI en mi casa!". Pasa que no dicen nada, y lo hacen de canuto porque es ilegal. Ahhhhhh... ahora me quedo más tranquilo porque no es que yo estoy cagando a los de Telecentro teniendo WiFi y compartiendo mi señal con algún vecino. De hecho, no solo no comparto mi servicio, sino que hasta inclusive lo tenía configurado como oculto para que solo se pudiera conectar mi computadora. Pero para Telecentro esto no es suficiente y por las dudas me mandan una señal impotente. "¿Entonces qué hacemos?" le pregunté al técnico te Telecentro. Y él me contestó "mirá, yo te puedo conseguir una potencia para reforzar la señal. Es un aparato que no se consigue en ningún lado pero que justo yo tengo uno acá". Si, si, claro, sonamos, se viene el chantaje. ¿Pero qué le vamos a hacer? Necesito internet para poder trabajar y no puedo esperar a pelearme otra vez para que vengan a arreglar... de última pago "el plus" y me lo arregla ya mismo (pensé). "Bueno, y esto cuánto me va a costar?". "Serían 40 pesos y te anda todo". Bueno...

La cuestión es que pagué los 40 mangos, más 10 de propina por las dudas (no sé por qué tengo ese mal hábito de pagar propinas aún cuando ya me re cagaron... será por temor a que después venga a cagarme de nuevo). Internet anduvo dos horas más. Después volvió a fallar. Dios!!!!!!

Volví a llamar a Telecentro. Me boludearon un rato y volvió internet. Siguieron las intermitencias. Hice el reclamo, me lo dejaron ahí y nunca más tuve noticias. Como mas o menos andaba... la dejamos pasar, total el reclamo estaba hecho y en algún momento supuse que vendrían a reforzar la potencia. Pero en lugar de eso llegaron las fiestas de fin de año y Telecentro colapsó. Si, no solo no mejoraron la potencia sino que hubo corte absoluto de señal. Y cuando llamabas te atendía el preatendedor que te pasaba todo el chivo de "Telecentro, la fibra óptica joven" y toda la yerba con la que quieren lobotomizarte mientras vos esperás a que un pobre gil atienda el teléfono para lanzarle el catálogo de puteadas pergeñadas mientras escuchás al locutor tratando de convencerte de que pertenecés a la mejor empresa del mundo. Y cuando terminaba el aviso institucional, otra voz calma (para que no te alteres) te avisaba que "Todos nuestros operadores están ocupados. Por favor inténtelo más tarde". "Y lrpmqlrmp!!!!!".

Entonces mi solución fue pagar y volver a llamar después de las fiestas. Desde el laburo habíamos visto en Twitter que Telecentro no andaba por un reclamo gremial así que ya estaba jugadísimo. A terminar laburos desde bares y cibers y a esperar a que Telecentro algún día sea la empresa que se propone ser.

Entre el 1 y el 10 de enero pagué la factura como es debido, pero como me urgía tener internet en casa y un vecino me había dicho que se había cansado de llamar a Telecentro, me suscribí a Arnet. En 3 días tenía mejor servicio (cruzo los dedos para que así siga siendo) así que fui postergando el llamado a Telecentro. Lo que sí opté fue por no pagar más hasta que me dieran pelota con el reclamo. Y como el modem de Telecentro me molestaba, directamente lo desenchufé.

La sorpresa llegó dos meses después cuando por una de esas casualidades se me ocurrió armar una vieja computadora para usarla solo con jdownloader. Pensé en ponerla a bajar series y me encontré con que Telecentro me cortó el servicio. ¡Si! Nunca vino un técnico por el edificio, pero el servicio lo cortaron por falta de pago. ¿Pero cómo? ¡En todo caso me tenían que mandar una nota de crédito porque hacía 4 meses que no me daban servicio por el que venía pagando! Si, antes de tener dos meses completos sin pagar, y sin mandarme notificación de ningún tipo, directa y arbitrariamente me cortaron el servicio. Así que llamé para que el inoperante de turno (se llamaba Luciano) me escuchara un rato.

Todo comenzó de la peor manera porque de entrada le aclaré que llamaba conociendo mis derechos como consumidor, amparado en la ley 24240 (que ya me la sé casi de memoria). El imbécil no la conocía. Me pregunto qué clase de capacitación le dan a esos pasantes que ni siquiera conocen la única ley por la que pueden quedar implicados en una causa... Bueno...

  • Le pedí una nota de crédito y me dijo que no había hecho ningún reclamo.
  • Le recordé que hice reclamos y me contestó que este año no, que los que había hecho eran del año pasado.
  • Le expliqué gentilmente que no me importaba cómo se organizaran los folios en Telecentro, que si yo había hecho un único reclamo era motivo suficiente para que ellos actuaran. Su respuesta, impune, fue que como no seguí reclamando dieron son asumido que ya no tenía problemas.
  • Irritado ya, un poco, le pregunté con un tono de indignación si acaso tenía que llamar a diario para que me resolvieran los problemas. Él, con una tranquilidad que comenzaba a violentarme, me repitió el comentario anterior (que como no seguí quejándome asumieron que ya no tenía inconvenientes).
  • Le pedí que me restablecieran el servicio porque el día anterior ya había pagado la deuda (que efectivamente así había sido y no por el corte sino porque no quería tener deudas para evitar quilombos pero que, de haber sabido, no pagaba nada). Me contestó que no porque no tenían registrado el pago y que además debería abonar un recargo por reconexión.
  • Le expliqué que el recargo no lo pensaba pagar bajo ningún concepto porque no me había llegado ninguna notificación. Él me explicó de forma asquerosamente gentil aunque ya soberbia, que en el dorso de la factura decía que con dos meses de deuda el servicio se corta automáticamente.
  • Entonces yo me levanté de la silla (él no me veía pero yo necesitaba hacerlo ya) y le dije que en la Ley 24240 establecía que para cortar el servicio tenían que enviarme una notificación. Impunemente me reiteró que no conocía la ley y que la notificación estaba al dorso de la factura (factura que infinidad de veces no llegó y de la que ellos no tienen control de que yo efectivamente la reciba en mano).
  • Ya sacado, con muchas ganas de tener su cara frente a la llave de cruz del auto, le dije que su ignorancia no justificaba su accionar, y que si evidentemente era así de inoperante iba a necesitar hablar con alguien que pudiera darme la respuesta que él no tenía. Se negó y dijo que no era cuestión de jerarquía, que si quería me invitaba a cortar la llamada e intentarlo nuevamente para que me atendiera otra persona.
La cuestión es que Telecentro me robó 4 meses de servicio por los que me cobró pero no me dio ninguna contraprestación. El modem no se usó y eso está comprobado en la base de datos de Telecentro. Sin embargo se niegan a dar respuesta y el ejército de estúpidos que contesta a su call center tienen el mismo discurso armado que hace 10 años, cuando fui cliente en otra casa, y que lo di de baja por el mismo motivo: los permanentes cortes de señal.

Se preguntarán para qué volví. Porque entre Telecentro y Telecentro pasé por el servicio de Cablevisión (Multicanal-Ciudad Flash en realidad, pero que son más de lo mismo). Y tanto el call center como el servicio eran igual que el de Telecentro. De hecho, cuando llamé para dar de baja el servicio en Multicanal me dieron un número de trámite (apelando una vez más a la ley 24240 que establece que un servicio puede darse de baja por el mismo medio que se contrató, ya que inicialmente pretendían que fuera a la oficina a firmar papeles). Sin embargo, a los 6 meses me mandaron una carta documento intimándome a pagar para no meterme en el Veraz. La deuda era de 600 pesos (por ese entonces pagaba algo así como 70 pesos de abono) y el importe era por sanciones e intereses adicionales. Ridículo. Llamé, expliqué y brindé el número de trámite. Para sorpresa, el número no existía. Así es, ellos tenían el poder de decir cuánto debía yo y por qué. Si yo no tenía papeles firmados por ellos no tenía nada para defenderme. Obviamente no pagué nada, pero sí tuve que comerme dolores de cabeza, consultas a la oficina de defensa del consumidor, y viajes por la ciudad. Mi venganza sería abandonarlos para siempre. Pero del otro lado estaba Telecentro otra vez...

Y ahora, con Arnet, ¿qué puedo mirar además de televisión de aire? ¡Los odio! ¡Más que D'Elía a Fernando Peña!