El mejor morphing que vi en mi vida

Cuando digo que los japoneses son los más grosos del mundo creo que me quedo corto. La última que hicieron, aunque desilusionaron a un montón de adolescentes, es una obra del arte digital de vanguardia.

AKB48 es una exitosísima banda pop japonesa, del estilo de lo que en Argentina fueron las Bandana o R-Way. Compuesta por 16 adolescentes japonesas, en su último video sumaron a una nueva integrante que cautivó a todo su público de fans. Pero la sorpresa fue que no se trató de una nueva cantante real, sino de una creación digital compuesta por los rasgos de las seis integrantes originales del grupo.

Se trata de Eguchi Aimi, nueva integrante del popular grupo AKB48. Un video reveló que era una creación 3D que combinaba rasgos de 6 japonesas.

Esta semana, los cientos de miles de fans que se habían enamorado de la nueva integrante del grupo AKB48 recibieron una sorpresa: la perfecta Eguchi Aimi no era en realidad humana sino un personaje digital.
El grupo subió a su página oficial un video en el que muestra el proceso de ensamblaje de Euguchi, fruto de la unión digital de 6 adolescentes japonesas humanas.

La reacción de los fans no se hizo esperar: miles escribieron en foros y a la página del grupo manifestando su enojo por lo que consideraban una “burla” a su amor por la banda.


Lo maravilloso de este caso es que una vez más sucede en la vida real lo que años atrás pasó en la ficción. En la película SIMONE, Al Pacino encarna a un productor fracasado que se encuentra con un salvavidas digital que lo catapulta al éxito a través de un programa que le da vida a una estrella nueva de cine.

Viktor Taransky (Al Pacino) es un director que una vez fue candidato al Oscar y que, entrado en decadencia, pierde la oportunidad de renacer de sus cenizas cuando su temperamental actriz (Winona Ryder en una colaboración especial, en el papel de Nicola Anders) decide abandonar el rodaje de la película Sunrise, Sunset. Junto a la actriz, se esfuma la autoestima del director. Despedido por su ex mujer, Elaine Christian (Catherine Keener), que también es la presidenta de su estudio, Taransky pierde cualquier esperanza de recuperar su vida anterior jun-to a Elaine y la hija de ambos, Lainey (Evan Rachel Wood). Pero entonces aparece el genio informático Hank Aleno (Elias Koteas)... Hank tiene los días contados, pero le deja a Taransky en herencia el programa que cambiará su vida para siempre: Simulation One. Unos golpes de teclado y ha nacido un fenómeno: SIMONE. De la noche a la mañana, Taranksy saborea el éxito que siempre ansió y descubre en su regazo a la estrella más adorada del mundo. ¿O no? El intrépido periodista Max Sayer (Pruitt Taylor Vince) se ha propuesto amargarle el triunfo. Y en su ayuda llega la nueva criatu-ra de Taransky, que ha adquirido una vida propia y se propone demostrar a su creador el verdadero significado de la expresión "La Eternidad para Siempre". (Fuente: La Butaca).

Ahora, la banda AKB48 colgó en su página web una aplicación para que cada fan pueda crear a su propia estrella pop haciendo eso de esta fantástica tecnología que es el morpfhing.
Solo resta imaginar cuando la ciencia avance solo un poco más y se puedan aplicar estas creaciones a las facciones de los robots que aún se encuentran en fase experimental. En ese momento ya podremos estar hablando de Terminator, aunque yo lo veo desde una perspectiva más determinista y positiva, ya que si logramos crear máquinas que piensen y lo puedan razonar más que los hombres, lógicamente los conceptos de esclavitud, egoísmo y sometimiento no deberían tener lugar.